La facturación para reformistas funciona mejor cuando el presupuesto se organiza por capítulos: demolición, albañilería, fontanería, electricidad y acabados. El cliente firma ese desglose desde el móvil y, al terminar la obra, conviertes el presupuesto en factura con el IVA que configures. Spun está hecho para reformistas y demás oficios de obra, no para una oficina con administrativo.
Sin tarjeta de crédito. Sin permanencia.

El dato
las que suele tener en marcha o cerrar un reformista autónomo con ayudante
Estimación propia de Spun sobre un perfil tipo de reformista autónomo con un ayudante: reformas de baño, cocina o integrales que se solapan en el calendario. Con ese volumen, cada presupuesto que tarda en firmarse es una obra que no arranca cuando toca.
Tu día no es una reforma sola: son varias a la vez, cada una con su ritmo y sus capítulos. El Excel, el Word o el cuaderno de obra se quedan cortos en cuanto la reforma pasa de dos folios: falta ligar demolición, albañilería, fontanería, electricidad y acabados en un único documento que el cliente entienda de un vistazo.
Un programa de facturación pensado para reformistas tiene que organizar el presupuesto por capítulos, no como una lista suelta de conceptos; dejar que el cliente firme ese desglose antes de que entre la primera maza; y convertir ese mismo presupuesto en factura sin que tengas que teclear los capítulos otra vez.
Presupuestar por capítulos también te defiende a ti: cuando el cliente quiere recortar, se recorta un capítulo o una partida concreta, no un porcentaje del total que sale de tu margen.
En Spun montas el presupuesto por capítulos —demolición, albañilería, fontanería, electricidad, acabados— y cada capítulo lleva sus partidas con medición y precio. El cliente lo firma desde el móvil, con fecha y hora, antes de que empiece la obra.
Cuando terminas o llegas a un hito de cobro, conviertes ese presupuesto en factura: los capítulos, las partidas y el IVA viajan solos. Los extras que aparecen al abrir un tabique o al levantar un suelo se añaden como partida nueva y se firman antes de ejecutarlos, así no se quedan sin cobrar.
Si la reforma se cobra por hitos —a la firma, al cerrar instalaciones, en la entrega— defines esos hitos en el presupuesto y facturas cada uno cuando toca, con la misma numeración correlativa para toda la obra.

Del presupuesto a la factura
El cliente firma en el móvil. Tú ya estás en la siguiente obra.
Cada presupuesto firmado queda guardado. Cuando toca cobrar, lo conviertes en factura en un clic, con el IVA que tú configures.
Pruébalo gratis →Una reforma de vivienda particular puede beneficiarse del tipo reducido del 10% si se cumplen los requisitos legales (entre otros, que la vivienda tenga más de dos años y que los materiales aportados no superen el 40% de la base imponible); una reforma de local o de obra nueva va al 21%. En Spun configuras el tipo de IVA por proyecto y la factura sale con ese tipo aplicado.
Decidir cuál corresponde es cosa tuya y de tu asesor: la herramienta aplica lo que tú marcas, lo que reduce errores de cálculo cuando la obra mezcla capítulos con distinto tratamiento fiscal.
La normativa antifraude (BOE-A-2025-24446) obligará a emitir las facturas con software que registre cada documento: para sociedades, a partir del 1 de enero de 2027; para autónomos, a partir del 1 de julio de 2027. El presupuesto de la reforma no se ve afectado — la obligación recae sobre la factura.
Da igual si presupuestas por capítulos con cinco o con quince partidas: Spun está diseñado para adaptarse a los requisitos de Verifactu cuando entren en vigor, sujeto a los requisitos técnicos definitivos de la AEAT que aún faltan por cerrar. Para ver cómo quedaría una factura con QR, prueba el generador gratuito de factura Verifactu.
El producto
Presupuestos por capítulos, facturas con numeración correlativa y cobros a la vista. Desde el móvil, en la obra.
Abril 2026 · actualizado hace 2 horas
Facturado
34.250 €↑12%
Por cobrar
8.710 €↓5%
Gastos
12.430 €
Beneficio
21.820 €↑18%
Alexander Trijzelaar López
Arquitecto y ex jefe de obra
Ha presupuestado, certificado y cobrado obra real antes de dedicarse a construir Spun. Revisa el contenido técnico de estas guías para que cuenten lo que pasa en la obra, no lo que suena bien en una oficina.
Actualizado: junio 2026
Sí. Organizas el presupuesto en capítulos —demolición, albañilería, fontanería, electricidad, acabados— y cada uno lleva sus partidas con medición y precio. El cliente ve exactamente qué paga en cada capítulo, no un número redondo sin explicar.
Se para, se valora y se añade como partida nueva dentro del capítulo que corresponda. El cliente la firma desde el móvil antes de que sigas, y esa partida entra sola en la siguiente factura o hito de cobro. Lo que no se firma se acaba regalando.
Puede ir al 10% si se cumplen los requisitos del tipo reducido para obras de renovación y reparación (entre otros: vivienda de uso particular con más de dos años y materiales que no superen el 40% de la base imponible). Si no se cumplen, o es un local, se aplica el 21%. Confírmalo con tu asesor: en Spun el tipo lo configuras tú por proyecto.
Sí. Defines los hitos en el presupuesto —a la firma, al cerrar instalaciones, en la entrega— y facturas cada uno cuando lo cobras, con numeración correlativa para toda la reforma. Los anticipos también devengan IVA, así que se facturan igual.
Spun está diseñado para adaptarse a los requisitos de Verifactu cuando entren en vigor (sociedades: 1 de enero de 2027; autónomos: 1 de julio de 2027), sujeto a los requisitos técnicos definitivos de la AEAT. La obligación afecta a las facturas, no a los presupuestos.
Presupuestos por capítulos, aceptación electrónica y factura en un clic.