La carpintería no se factura por catálogo sino por pieza a medida: cada mueble o cerramiento lleva sus medidas, su material, su acabado y su herraje, más las horas de taller y el montaje en obra. Presupuestas pieza a pieza, el cliente firma desde el móvil y ese documento se convierte en factura.
Sin tarjeta de crédito. Sin permanencia.

El dato
las que suele generar un encargo de carpintería a medida: anticipo de material y entrega
Es el reparto que usamos como plantilla en Spun para trabajo a medida: una factura al firmar, que cubre material y corte, y otra al entregar y montar. Ambas cuelgan del mismo presupuesto, así que la suma cuadra sola y no hay que reconstruir a mano cuánto queda por cobrar.
Un armario de 3,20 × 2,50 m con dos módulos de cajonera no es «un armario». Es una pieza concreta, con unas medidas que determinan el material que consume y las horas de taller que se lleva. Si la línea del presupuesto dice solo «armario empotrado», dentro de seis meses ni tú ni el cliente recordáis qué incluía y toda modificación se convierte en un pulso.
La forma de escribirlo es meter la descripción completa en la propia partida: medidas, material del cuerpo, material del frente, acabado y herrajes. Una línea del tipo «Armario empotrado 320 × 250 cm, cuerpo en melamina, frentes lacados, 4 puertas correderas y 2 módulos de cajonera con guías de extracción total» explica el precio sola. En Spun cada partida admite una descripción larga y la reutilizas como plantilla en el siguiente presupuesto.
El tiempo de taller y el de montaje se pagan distinto y se planifican distinto. El taller se mide en horas o en pieza terminada; el montaje se mide en jornadas en obra, y depende de cosas que no controlas: si hay ascensor, si la pared está a plomo, si el gremio anterior ha terminado. Cuando van juntos en un único precio, cualquier retraso en la obra se lo come tu margen sin que nadie lo vea.
Separados, el presupuesto cuenta la verdad: la pieza cuesta lo que cuesta y el montaje se factura por lo que realmente ocupa. Si el cliente retrasa la obra tres semanas y el montaje exige un desplazamiento extra, tienes una línea concreta a la que agarrarte en vez de una discusión sobre «lo que habíamos hablado».

Del presupuesto a la factura
El cliente firma en el móvil. Tú ya estás en la siguiente obra.
Cada presupuesto firmado queda guardado. Cuando toca cobrar, lo conviertes en factura en un clic, con el IVA que tú configures.
Pruébalo gratis →La carpintería a medida tiene un riesgo que casi ningún otro oficio tiene: la pieza no vale para otro cliente. Si alguien encarga un mueble con unas medidas exactas y se echa atrás cuando ya está cortado, ese material no se recupera. Por eso el estándar del oficio es un anticipo a la firma del presupuesto que cubra al menos el material y el corte.
Operativamente son dos facturas del mismo presupuesto: la del anticipo cuando el cliente firma y la del resto cuando entregas y montas. La suma cuadra con el presupuesto y el cliente sabe desde el principio cuándo paga cada tramo, sin que tengas que reclamarlo por teléfono a mitad de fabricación.
Un armario a medida instalado en una vivienda dentro de una reforma no se factura igual que una cocina para un local comercial. En obras de renovación y reparación en vivienda puede aplicar el tipo reducido del 10% si se cumplen los requisitos legales, y en carpintería el material aportado suele pesar mucho sobre la base, lo que condiciona ese umbral. En obra nueva o en local, el tipo general.
A eso se suma el caso de la subcontrata: si trabajas para un reformista o una constructora en lugar de para el particular, la operación puede tener reglas propias de IVA en ejecuciones de obra y, según tu situación, retención de IRPF. En Spun configuras el tipo y la retención por documento; qué corresponde en cada caso lo confirmas con tu asesor.
Desde el 1 de enero de 2027 para sociedades y el 1 de julio de 2027 para autónomos (BOE-A-2025-24446), las facturas deberán emitirse con software que registre cada documento conforme al reglamento antifraude. El presupuesto de carpintería, incluidos los planos y las medidas que le adjuntas al cliente, no entra: la obligación es sobre la factura.
Spun está diseñado para adaptarse a los requisitos de Verifactu cuando entren en vigor, sujeto a los requisitos técnicos definitivos de la AEAT. Mientras tanto, tener presupuestos firmados y facturas correlativas en la misma herramienta es lo que hace que ese cambio no te obligue a rehacer tu forma de trabajar.
El producto
Presupuestos por capítulos, facturas con numeración correlativa y cobros a la vista. Desde el móvil, en la obra.
Abril 2026 · actualizado hace 2 horas
Facturado
34.250 €↑12%
Por cobrar
8.710 €↓5%
Gastos
12.430 €
Beneficio
21.820 €↑18%
Alexander Trijzelaar López
Arquitecto y ex jefe de obra
Ha presupuestado, certificado y cobrado obra real antes de dedicarse a construir Spun. Revisa el contenido técnico de estas guías para que cuenten lo que pasa en la obra, no lo que suena bien en una oficina.
Actualizado: junio 2026
Descomponiendo la pieza: material del cuerpo y del frente por m² o por tablero, herrajes por unidad, horas de taller y jornadas de montaje. El precio sale de sumar esas líneas, no de un catálogo. Guardas la pieza como plantilla y el siguiente presupuesto similar te cuesta dos minutos.
Sí, y en el presupuesto antes. Es lo que convierte una discusión de «no era esto lo que pedí» en una comprobación de dos segundos. Cada partida de Spun admite una descripción larga con medidas, material, acabado y herrajes.
Sí. Es el patrón habitual del trabajo a medida y en Spun se hace con dos facturas colgadas del mismo presupuesto: una al firmar y otra al entregar. El presupuesto te va diciendo cuánto queda por facturar sin que lleves la cuenta aparte.
Se propone como modificación con su precio y no se ejecuta hasta que la acepta. Si el cambio implica material ya cortado, esa parte no se descuenta: se factura lo consumido más la pieza nueva. Tenerlo aceptado por escrito, con fecha, es lo que evita que el sobrecoste acabe siendo tuyo.
Puede ir al 10% si se cumplen los requisitos del tipo reducido para obras de renovación y reparación en vivienda —entre otros, vivienda terminada hace al menos dos años y materiales aportados que no superen el 40% de la base imponible—. En carpintería a medida el material suele pesar mucho, así que ese umbral hay que mirarlo caso a caso con tu asesor. Si no se cumple, 21%.
Cambia el destinatario y, con él, las reglas fiscales que puede aplicar la operación: en ejecuciones de obra entre empresarios del sector puede haber inversión del sujeto pasivo, y según tu situación retención de IRPF. La estructura del documento no cambia: mismas partidas, mismas medidas. El tipo y la retención los configuras tú en cada factura.
Presupuestos por capítulos, aceptación electrónica y factura en un clic.