Un extra de obra solo se cobra sin discusión si el cliente lo ha aceptado antes de ejecutarlo. El Código Civil (art. 1593) exige el consentimiento del dueño de la obra para aumentar el precio pactado. Con Spun propones el extra, el cliente lo acepta y la aceptación queda registrada con fecha y hora.
«Yo no pedí eso» es la frase que más dinero te ha costado.
No se arregla discutiendo mejor: se arregla dejándolo escrito antes de tocar la pared.

Audiencia Provincial de Cáceres, mayo 2026.
Los extras aceptados se pagan. Los que dependen de la memoria de dos personas, se negocian a la baja.
Tres pasos, antes de ejecutar
Sale una tubería de plomo que no estaba en el plano. Creas el extra: qué es, por qué, cuánto suma. Se lo mandas al cliente por donde ya habláis con él.
Lo ve desde el móvil, sin instalarse nada, y lo acepta o lo rechaza. Si lo rechaza, también queda registrado: no lo ejecutas y no lo discutes después.
Quién aceptó, qué aceptó y cuándo. Ese registro es lo que convierte un extra en dinero cobrable en vez de en una discusión.
Un reformista puede dejar de cobrar más de 30.000 € al año entre extras no facturados y descontrol. Mete tus números y sal de dudas en 20 segundos.
Mueve tus números. El resultado se actualiza solo.
Al año estás regalando
6.000 €
en extras que no facturas
Es el 6,3 % de lo que facturas
Una estimación con tus números. Lo exacto lo ves con tus obras.
Y con Verifactu en camino, facturar bien deja de ser opcional. SPUN está diseñado para adaptarse, sujeto a los requisitos definitivos.
El precio pactado no se sube solo. En obra a precio alzado rige la invariabilidad del precio (art. 1593 CC). Para cobrar de más hace falta el consentimiento del dueño de la obra. Puede ser expreso o tácito — pero el tácito lo decide un juez dos años después.
Un WhatsApp puede valer… si dice algo. «Vale, tira» no identifica qué se acepta ni por cuánto. Una aceptación sirve cuando deja claro qué trabajo, qué importe y qué fecha.
Aceptar electrónicamente es válido. El Reglamento eIDAS (art. 25.1) impide negar efectos jurídicos o admisibilidad como prueba a una firma electrónica por el mero hecho de ser electrónica.
Ojo con el plazo de pago: la Ley 3/2004 de morosidad fija plazos e intereses entre empresas (promotor, comunidad, otra constructora). Si tu cliente es un particular, manda lo que pactasteis en el presupuesto. Por eso las condiciones de pago van dentro del presupuesto, no en la cabeza.
Contenido informativo. No sustituye asesoramiento jurídico ni fiscal.
Nace dentro del presupuesto de la obra, se propone al cliente y, cuando lo acepta, queda registrado con la obra.
Quién aceptó, qué aceptó y cuándo. Es lo único que sostiene un cobro cuando la conversación se pone fea.
El presupuesto aceptado sí viaja a la factura. Capítulos, partidas, IVA configurado y numeración en serie pasan del presupuesto a la factura, diseñada para adaptarse a Verifactu (sujeto a los requisitos definitivos).
Puedes reclamarlo, pero pasa a depender de que se pruebe un consentimiento tácito y de lo que decida un tribunal. La jurisprudencia reconoce extras aceptados de hecho, pero suele reconocer menos de lo reclamado. La aceptación previa por escrito es la diferencia entre facturar y pleitear.
Puede tener valor probatorio, pero un «vale, tira» no dice qué trabajo se acepta ni por cuánto. Lo que sostiene un cobro es una aceptación que identifique el trabajo, el importe y la fecha.
Depende del tipo de obra y del cliente, igual que la obra principal. La correcta aplicación es responsabilidad del profesional.
El extra aceptado se factura como el resto de la obra. Si el cliente es una empresa, la Ley 3/2004 fija plazos e intereses de demora; si es un particular, rigen las condiciones de pago que pactasteis en el presupuesto.
Es una aceptación electrónica registrada: queda constancia de quién acepta, qué acepta y cuándo. El eIDAS (art. 25.1) impide negarle efectos jurídicos o admisibilidad como prueba por ser electrónica. No es una firma electrónica cualificada.
Sí. El cliente lo abre desde el móvil y lo acepta. No se descarga ninguna aplicación.
Lo propones, el cliente lo acepta y queda registrado con fecha y hora.
El extra aceptado deja de depender de la memoria de nadie.